Lee los siguientes textos periodísticos y reflexiona sobre las diferencias que hay entre ellos.

En Cádiz las Fuerzas de Seguridad del Estado apresaron ayer un remolcador y tres embarcaciones rápidas que transportaban un alijo de tabaco rubio valorado en más de 320 millones. La operación concluyó con la detención de 10 personas, tripulantes del remolcador Smith Joyce of Cairo, cuyo capitán es un ciudadano griego del que se desconoce su identidad. Es la primera vez que se apresa un barco equipado con grúas y planeadoras, es decir, con capacidad autónoma para realizar las operaciones de descarga del contrabando.

 

Este texto es una noticia breve de un suceso. El autor ha elegido la modalidad narrativa para la noticia. La noticia suele responder a preguntas como ¿quién? (Las Fuerzas de Seguridad del Estado), ¿qué ha pasado? (Apresamiento de unas embarcaciones que se dedicaban al contrabando) ¿cuándo? (El día anterior) ¿dónde? (En Cádiz).

El texto se caracteriza por su objetividad, se utiliza sólo la función referencial del lenguaje. No se percibe en ningún momento ninguna apreciación personal del redactor ni se pretende originalidad o adorno expresivo.

Las formas verbales van en indicativo (“apresaron”, “concluye”, “transportaban”), ya que es el mejor modo para expresar la objetividad. El uso de números y cifras es otra manifestación de la posición neutra del reportero ante todo lo ocurrido.

La claridad es exigida en un texto que se dirige a un público heterogéneo, amplio y de formación diversa y que puede desconocer algunos de los términos que aparecen. Esto se consigue con el uso de oraciones breves y con un predominio de oraciones simples, en contraposición con la subordinación.

 

Acaban de llenar Madrid con unas vallas publicitarias que me tienen frita. Y eso que una no es enemiga jurada de los anuncios; antes al contrario, creo que la publicidad no es sino un medio más de comunicación e información, sólo que es el medio más conservador y más reaccionario, de modo que los valores subliminales que contienen los anuncios suelen ser harto rancios. Éste es el caso de ese cartelón de “Lee” en el que se ve el cuerpo de un hombre desnudo y tumbado boca abajo sobre el suelo. Una pierna de mujer aparece de la nada, vestida de vaqueros y calzada con una bota de vertiginoso tacón de aguja, y esa bota está colocada sobre las nalgas del varón, como el cazador que pisa al león cazado. “Put the boot in” dice la leyenda, o sea, ponte la bota, que no sé por qué diantres lo escriben en inglés; ésta es una de las cosas que me irritan.

Otra es, una vez más, el uso de desnudos para todo, porque estoy más que harta de que, a fuerza de despelotar bellos y bellas para anunciar los objetos más peregrinos, vayan robándole intensidad y misterio a esas pieles tan íntimas que deberían ser secretas y gloriosas. Pero lo que más me crispa del cartelón es ese supuesto aire de feminismo con que venden la cosa. Imaginen que la foto fuera al revés: la mujer, desnuda en el suelo; el hombre, pisando su trasero (hemos visto cosas parecidas en los anuncios). Suena sexista, ¿no? Pues igual de sexista es la versión actual. Las mujeres, para sentirnos liberadas, no queremos pisotear culos de caballeros, y mucho menos llevando esas botas de tacón de aguja espeluznante, tan tradicionalmente femenino, un ensueño para los fetichistas. De hecho, el anuncio, más que una llamada a la liberación de la mujer, es como una foto de porno barato salido de la mente febril de algún machista. Vamos, que no se enteran.

Rosa Montero en El País, 10-3-1998)

 

Este texto podría ser un artículo de opinión o una columna, texto que aparece siempre en el mismo lugar del periódico y firmado por la misma persona. Cualquiera de estos dos géneros periodísticos se usa para difundir la opinión de alguien sobre un tema de actualidad.

Se trata de un texto en el que aparecen las modalidades expositiva y argumentativa. El texto cumple la función del género periodístico subjetivo: la de opinar sobre un hecho en cuestión, no tanto la de la simple información.

En cuanto a la estructura del texto, podemos observar cómo la autora comienza con la exposición de una noticia resumida brevemente en las primeras líneas (“acaban de llenar Madrid de unas vallas publicitarias”). Le sigue una serie de reflexiones e ideas de la propia autora, todo escrito con un notable tono humorístico. De hecho, el interés reside más en la manera de decirlo que el contenido en sí.

En lo que respecta a los aspectos lingüísticos, podemos destacar que se usa un lenguaje estándar, aunque con ciertos rasgos de la variedad coloquial y familiar (“me tienen frita”, “estoy más que harta”). Del mismo modo, la subjetividad propia de este tipo de textos se nota en el uso de la primera persona (“me tienen frita”, “de las cosas que me irritan”, “lo que más me crispa”).

 

Adaptación de Grado Superior: Prueba de acceso. Lengua y Literatura. Editorial MAD, pp. 210-217, 2008